sábado, 21 de febrero de 2009

VENDERIA MI ALMA POR TI (III)

Luego del frenesí nos quedamos descansando, el boca arriba con los ojos cerrados cual si durmiera, yo por mi parte busque su regazo y descanse mi cabeza sobre su pecho; vi su habitación algo que no había hecho por la premura del caso (por así decirlo); un cuarto pequeño, las paredes adornadas de color rojo coral con marcos blanco, al lado derecho de la cama el armario con sus puertas de madera, al lado izquierdo de la cama una ventana de esas panorámicas con persianas dejaban la entrar de los pocos rayos de sol que aun le quedaban a la tarde, al frente de la cama un televisor y un gabinete, dos mesitas de noche a los lados de la cama uno en cada lado con lámparas entre otras cosas que permanecían sobre ellas; aun sin palabras estábamos hay disfrutando el momento; pero de pronto el abrió los ojos y me miro.
-¿lo que hicimos estuvo bien?, ¿fue correcto?-dijo.
-¿te arrepientes?-le respondí-¿fue algo que no debió pasar?
Se levanto de la cama y se puso al lado de la puerta, aun estaba desnudo pude apreciar su cuerpo, su virilidad, el giro hacia mi y con una mirada confundida y triste pude apreciar arrepentimiento en el.
-estoy confundido, creo que esto fue algo que no debió pasar. Míranos yo soy hombre y tu también y a pesar de eso mira lo que hicimos- una lagrima casi broto de sus ojos, su voz parecía quebrantarse- eres un vampiro y yo un hombre lobo somos enemigos por naturaleza, y aun así caímos en el pecado de la lujuria, dejándonos llevar por el placer, sin pensar en las consecuencias.
-pero nos queremos, no es eso suficiente, el amor todo lo puede- le dije fue una respuesta nada sutil pero convincente.
-¿amor? ¡Hablas de el como si en verdad lo sintieras! Lo que sentimos fue atracción solo eso, el amor no es algo que nazca solo por vernos un par de veces, lo que nos llevo a esto fue el simple hecho de que somos depredadores irresistibles para los humanos, solo olfateaste las hormonas que dejamos en el aire para atraer presas- y con un golpe contra la pared descargo su frustración, volviendo hacia mi- no se si te quiero, no se si no, en realidad no se nada, solo estoy confundido, lo que hicimos va en contra de todo lo natural, de toda la moral y la sociedad, es un peso que no se llevar.
No creí que tal hecho fuera tan negativo en el, pero tenía algo de razón, su frustración e ira la cause yo dejándome llevar por un capricho, pero lo que sentía o lo que creía sentir es real, solo me vestí y el miro, me acerque a el antes de marcharme y me despedí con un beso en la frente, el cerro los ojos y supe que aun en su confusión sentía amor, le dije hasta pronto y me marche.
Luego de salir di unas vueltas en mi moto para aclarar mis pensamientos; solo di vueltas sin rumbos, sin pensar en nada; después de un par de horas me fui a la casa, al llegar fui directo a mi habitación, era una habitación normal, diseñada como un estudio, una biblioteca de acumulación de experiencia, tenia repisas con música, libros, carros de colección y motocicletas, al fin y al cabo eso es lo que me gusta, dos ventanas panorámicas, una especie de sala de estar, recuerdo haberme dado una ducha y al salir me encontré con Juan, mi amigo, mi hermano, mi confidente; quien le explique y el con una cara de sorpresa y preocupación me abrazo.
-No te preocupes- me dijo- seguramente fue el momento, ya veras lo olvidaras, o mejor aun ¿por que no lo transformas en uno de nosotros, estaría contigo por agradecimiento?
El no sabía que el ya estaba convertido pero en uno de nuestra especie, claro no le conté, era una locura aun mayor.
Luego de esto pasaron varia semana, creo que no podría contar cuantas, pero mi aflicción no terminaba, pero paso algo que cambiaria el rumbo de los acontecimientos, Juan había desaparecido, Jack el líder de la casa, el mas antiguo de nosotros había convocado una reunión con los miembros de la familia.
Hay estaba Jack, alto como de un 1.80, su piel tan perfecta que parecía la de un bebe, complementada con su tez blanca, cabello negro y ojos color ámbar; su mirada mostraba inocencia, no parecía ser el personaje mas antiguo de nosotros, claro cuando fue transformado solo tenia 17 años; a su lado derecho se encontraba Marian, una bella mujer, su cabello amarrillo, parecía rizos de oro, tan lago que le llegaba a su cintura, una esbelta figura, ojos color agua, con una mirada y actitud tan seductora que solo al verla te provocaba las mas grandes fantasías, una mujer perfecta, cuando fue transformada no tenia mas de 20; al lado izquierdo de Jack el tercero al mando Edgar, de un tamaño normal, su apariencia era la un hombre de 35 años, cabello corto color negro, sus ojos negros mostraban experiencia, siempre con buen humor, siempre pensé que el era quien nos unía, hay estaban los tres mas antiguos quienes tomaban la decisiones importantes en la familia; alrededor de mi se encontraba el resto de la familia, Martín su piel color canela, sus cuerpo esbelto, no usaba cabello, siempre vestido a la moda, su apariencia lo hacia parecer de unos 25; Sara su apariencia era la de una joven de no mas de 20, con un cabello negro, lo llevaba a la altura del rostro, su cuerpo la de toda una chica latina.
-Juan desapareció, desde hace un mes-dijo Jack- ninguno de nosotros ha pasado tanto tiempo sin comunicarse.
-ya sabemos lo que eso significa-dijo Marian- el ha sido cazado, debemos planear una búsqueda y indagar a ver quien esta detrás de esto.
-para eso yo y Martín que somos los mejores rastreadores lo buscaremos, por otro lado busquen ustedes donde podría estar o en el ultimo lugar q es posible que el visite-dijo Edgar.
Lo que se me ocurrió fue ir hacia donde Gabriel, debido que al hablar con Juan se sintió interesado al ayudarme.
Fui al parque donde Gabriel trotaba, sabia muy bien que eso hacia dure un tiempo vigilándolo, al llegar no se percato de mi que lo observaba de lejos en un árbol; luego de la segunda vuelta me miro de lejos y se acerco.
-Que haces aquí-me dijo.
-Solo he venido a preguntarte algo, no te preocupes somos adultos podemos hablar.
- Claro- lo dijo con su típica sonrisa, siempre sonreía de todo creo que era su manera de mostrar nervios o de hacer a las personas entrar en confianza no lo sabia pero siempre sonreía. Nos fuimos a un lugar apartado, solo había árboles y grama alrededor nuestro, estábamos retirados de todo así el se sentía confiado.
- Uno de mi familia desapareció- le dije
- Disculpa pero ¿como puedo ayudarte?- lo dijo con cierto desconcierto.
- En nada, en realidad en nada, pero solo era para advertirte ya que solo hay pocas formas para que alguien desaparezca y para nosotros es aun mas difícil- le dije- lo mas probable es que alguien lo cazo; y es un peligro tanto para mi como para ti.
- Quieres decir que alguien anda por hay matando seres sobrenaturales.
- Es posible- los cazadores existen y peor aun podría ser otro clan que quiere territorio.
Me miro y a los ojos, se acerco y a mi y me abrazo, me quede anonadado, nunca pensé que pasaría algo así; el me había rechazado aquella noche y ¿ahora quería acercarse a mi?
-Te extraño-lo dijo en tono de tristeza.
-¿Seguro? Aquella vez dijiste que estabas confundido, que esto no podía resultar.
- No podría explicarlo pero…………. En verdad siento que te extraño.
Abrazándolo me aferre a el, no creía lo que pasaba esos sentimientos del que el había huido ahora afloraban.
- Disculpa- me dijo.
- ¿Por que haces esto?
- Este amor no te conviene-me dijo con tristeza y apretándome mas fuerte- he pensado en nuestra prohibida situación, no podría brindarte nada.
- ¿Me dijes que me olvide de tus caricias, de tu cuerpo, de tu sonrisa? ¡No puedo, no quiero, ni debo!
- ¡Vendería mi alma por ti! – lo grito- de eso estoy seguro pero te pongo en un gran peligro. Huye en cuanto te diga.
Me sorprendió esa respuesta no entendía, pero en aquel momento se oyó una sonrisa entre los árboles y para mi sorpresa cuando me percate habían dos personas viéndonos.